Trabajo Social

Viviendas de Mayores, una alternativa residencial contra la soledad no deseada y la despoblación.

Vivienda de Mayores de Valdeolivas (Cuenca)

Un poco de historia

Con la descentralización de los Servicios Sociales en nuestro país y la recién estrenada Ley 13/86 de Servicios Sociales de Castilla-La Mancha; el Gobierno regional apostó por un modelo de recurso residencial para mayores alternativo a las residencias.

Las Viviendas de Mayores (las cuales en un inicio se mal denominaron «Viviendas Tuteladas») nacieron con el ánimo de ofrecer un alojamiento alternativo de convivencia en el propio entorno, para aquellas personas mayores de 60 años que; sin tener necesidad de apoyo extenso y con capacidad de autocuidado, precisaran de un alojamiento alternativo debido a las condiciones inadecuadas de su propia vivienda y/o la existencia de barreras en las mismas, así como la necesidad de acompañamiento a través de la convivencia con personas en situación similar a la suya.

La idea de contar con una casa en el pueblo donde poder alojar a aquellas personas que comenzaban a tener dificultades para vivir solas pero que no se encontraban aún en situación de dependencia, así como aquellas otras que simplemente no querían continuar viviendo en soledad, evitando así el desarraigo que se produce ante el traslado a centros residenciales o alternativas familiares fuera del entorno; atrajo a centenares de alcaldes de toda la región.

Y las viviendas comenzaron a salir como las setas…

En los 90, se convirtió en la promesa electoral estrella; especialmente en aquellos entornos despoblados y envejecidos con pocas posibilidades de retorno.

La prueba de ello es que en la actualidad, se encuentran en funcionamiento en nuestra región un total de 154 viviendas, distribuyéndose: 61 Viviendas en Cuenca, 35 en Ciudad Real, 34 en Guadalajara, 15 en Toledo y 9 en Albacete. Se desconoce cuántas otras se encuentran fuera de funcionamiento.

Resulta llamativo el alto porcentaje comparativo en la provincia de Cuenca; un posible reflejo de la despoblación y envejecimiento de la provincia.

A lo largo de los años he asistido a diferentes debates en los que se planteaba la misma duda: había existido realmente una distribución estratégica respecto a la ubicación de este recurso favoreciendo un acceso equitativo al mismo desde los diferentes municipios de la región? o se había tratado solo de una carrera en la que «el que primero que lo pida se lo queda»? .

Realmente se había estudiado la situación demográfica del entorno para valorar la ubicación? Se favorecía su creación en aquellos municipios donde existiera un mayor porcentaje de personas que superasen los 60 años de edad, o se apostaba por ubicarlos en municipios con mayor sangría poblacional intentando así frenarla y favorecer el retorno?.

Independientemente de esto, valoro la apuesta por este recurso, el cual ha dado la oportunidad a cientos de personas durante todos estos años de permanecer en su propio pueblo o en el vecino, mucho más tiempo del que hubiera podido ser de no haber existido.

Aquellos que se vieron forzados por el éxodo rural y que durante años ni siquiera tuvieron una casa a la que regresar, han podido vivir hasta sus últimos días en el entorno que les vió nacer. Hemos prevenido e intervenido sobre cientos de situaciones de soledad no deseada, y retrasado la situación de dependencia sobrevenida de tantos otros.

Alternativa de convivencia para mayores

Las Viviendas de Mayores consisten en pequeñas casas comunitarias en la que conviven hasta 20 personas, en habitaciones individuales y dobles, siendo más común aquellas viviendas de 10 residentes.

Vivienda de Mayores de Valdeolivas (Cuenca)

Compartiendo espacios comúnes como son el Salón, el comedor, los patios y los jardines; se busca que las y los residentes convivan en un ambiente familiar y cercano.

La filosofía con la que nacieron y que a día de hoy se mantiene, es que las Viviendas sean un recurso abierto e integrado en la comunidad. Para ello se favorece la participación de las y los residentes en las actividades y recursos del mismo municipio, limitando la realización de actividades propias dentro de la propia vivienda.

Se trata de Viviendas adaptadas y accesibles, atendidas por auxiliares acreditadas que cubren la atención respecto a la alimentación, lavandería, limpieza y apoyo puntual en el aseo; pero que acompañan y supervisan según las necesidades a cada residente durante todo el día.

A diferencia del resto de centros residenciales, en las Viviendas de Mayores el personal de apoyo no permanece en el recurso. Ante situaciones de emergencia, contaran con la atención del Servicio Público de Teleasistencia que a su vez contactará con las trabajadoras de la Vivienda.

Que la Vivienda sea un «recurso abierto», significa que es como vivir en tu propia casa. Existen unos horarios orientados favorecer la convivencia, pero el resto del tiempo, el residente actuará como lo haría si siguiera en su propia casa. Podrá salir a comprar, a estar con sus vecinos, al médico, a hacer gestiones, a visitar a familiares, realizar actividades, etc.

Algunas viviendas cuentan incluso con huertos cultivados por los propios residentes.

Las Viviendas se encuentran apoyadas por un equipo externo psicosocial que interviene ante situaciones de conflicto tanto con residentes como en el equipo de auxiliares.

Y a su vez, se encuentran apoyadas desde Servicios Sociales de Atención Primaria, siendo el/la Trabajador/a Social quien apoya técnicamente tanto a la entidad municipal, como a auxiliares y residentes.

Aún tratándose de un recurso especializado de mayores, se presta un apoyo extenso desde Servicios Sociales de Atención Primaria para favorecer la integración comunitaria del recurso y sus residentes; orientando y acompañando a los mismos desde el inicio de la solicitud hasta la salida final del recurso; coordinando los diferentes recursos del municipio para favorecer una atención integral, prestando un apoyo a las auxiliares ante conflictos dentro de la Vivienda; apoyando a nivel social y familiar a las y los residentes contribuyendo a su permanencia en el entorno, la cobertura de sus necesidades sociales, la prevención de situaciones de dependencia e intervención sobre las mismas, el mantenimiento de las redes informales de apoyo y en el cumplimiento de los proyectos vitales de los residentes.

Una nueva oportunidad para las Viviendas de Mayores

En los últimos años, las Viviendas se encuentran de capa caída.

«Las personas quieren estar en su casa mientras están bien, y cuando ya tienen necesidades de apoyo no pueden acceder a la Vivienda».

Pero la pandemia ha venido a demostrar el valor de este recurso para personas mayores.

El impacto de la pandemia en ellas ha sido mínimo. En general, las Viviendas se han encontrado aisladas del virus, sus residentes han podido continuar conviviendo y al disponer en su mayoría de espacios abiertos, han reducido los sentimientos de confinamiento; estando en todo momento acompañados.

Se han llevado a cabo actividades, y dentro de las posibilidades, no se han modificados las costumbres y rutinas de las y los residentes.

A lo largo de los últimos meses, me he encontrado con muchas personas que habían permanecido solas en su vivienda. Con mucho miedo e incertidumbre. Sin poder ver a sus familiares. Aislados. Nadie con quien hablar. Viendo pasar los días y con miedo a salir a comprar sin poder evitarlo.

No existen estos sentimientos ni recuerdos entre las y los residentes de las Viviendas de Mayores. Ellos han permanecido en un recurso seguro y a pesar del miedo y el confinamiento, han estado acompañados en todo momento.

Y una prueba de ello, es el fuerte impacto en cuanto a deterioro cognitivo que estamos detectando entre las personas mayores que han continuado residiendo solas en sus viviendas particulares durante los meses de confinamiento, algo que no sucede entre las y los residentes de Viviendas de Mayores.

Por ello, es el momento de realizar una revisión técnica de este recurso social.

Son años demostrando que se trata de un buen recurso en el que prestar una atención integral centrada en la persona, favoreciendo la permanencia en el entorno de las personas mayores, a la vez que se combate la despoblación; con una inversión nuy por debajo de lo que suponen los grandes centros residenciales o las políticas de incentivos contra la despoblación.

Cada Vivienda de Mayores genera mínimo tres empleos directos, pero a su vez genera movimiento económico en la zona favoreciendo por tanto la creación de tantos otros empleos indirectos (como tiendas de alimentación, de suministros básicos, hostelería y empleos dirigidos a la atención personal como peluquerías y podólogos).

Si bien, es preciso revisar el modelo actual de financiación buscando nuevas alternativas que faciliten la viabilidad del recurso, independientemente de la ocupación .

Es necesario dar a conocer de forma extensa este recurso alternativo de convivencia que tan bien funciona contra la soledad no deseada; mejorar la formación de las auxiliares y ampliar el apoyo de personal especializado.

En los pueblos ya tenemos un recurso de atención integral centrado en la persona, integrado en el entorno comunitario donde se trabaja contra la soledad no deseada y la pérdida de autonomía personal. Un recurso que genera empleo en la zona rural, mayoritariamente femenino. Un recurso que evita el desarraigo y la despoblación.

Si quieres saber más sobre cómo acceder a las Viviendas de Mayores y dónde se ubican puedes encontrar más información pinchando este enlace.

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