Trabajo Social

¿Pero tú qué haces?

Siento decirte que no eres una auténtica trabajadora social hasta que alguien no te ha hecho esa pregunta.
Me da igual tus cuatro años de grado, o tu diplomatura en la primera Escuela de trabajo Social de España. Tu máster, tus años de especialización, tu Erasmus.
Si nunca te has enfrentado a esa pregunta… No eres una auténtica Trabajadora Social.
He de decir que en mi caso, (como en el de muchas otras) , me enfrenté a ello cuando estaba en la Facultad. Eso sí, en la variante de: “y para que sirve eso del Trabajo Social?
Por suerte, después de tantos años, creo que mi familia y amigos empiezan a comprender lo que es mi trabajo.

Eso sí, a veces me da la impresión que me visualizan yendo de pueblo en pueblo montada en mi coche oficial, visitando a las abuelillas y abuelillos para escuchar sus historias familiares y ver las fotos de todos sus nietos mientras me tomó un café y me como las rosquillas que me hicieron la tarde anterior después de avisarlas de que pasaría a visitarlas. Y de vez en cuando, parando a mitad de camino a coger unas florecillas para adornar mi despacho…
Respecto a las rosquillas, he de confesar que he disfrutado de muchos ratillos así. Es cierto que me encanta cuando las personas mayores te acogen en su casa y te enseñan sus fotos familiares. También viendo crecer a familias que han superado momentos de graves dificultades. Y no voy a mentir; trabajo en un entorno precioso.
Tengo la fortuna de poder disfrutar de los desplazamientos. Pero también sufrirlos. Porque la realidad rural está llena de carreteras en no muy buenas condiciones. Nieve y hielo durante todo el invierno. Tractores, cosechadoras y camiones comparten la carretera con la loca de la trabajadora social que siempre va corriendo de un lado para otro.

El trabajo es muy bonito y enriquecedor.
Pero en zonas rurales con una alta despoblación y dispersión geográfica, y una media de edad superior a los 70 años; la soledad y el aislamiento es la nota imperante.
Generar redes de apoyo y poner en marcha Servicios Sociales en entornos donde en ocasiones conviven menos de 20 personas, a veces es un verdadero trabajo de ingeniería social.
La apuesta por unos servicios de cercanía fue las más acertada en los inicios del Sistema Público de Servicios Sociales en Castilla-La Mancha. Pero que la financiación se iguale a territorios con mayor población, recursos comunitarios, y población en edad laboral; genera que el mantenimiento de Servicios públicos en estos territorios sea insostenible.

Los pueblos vieron cómo sus padrones de habitantes se recuperaban con la llegada de población extranjera comunitaria y de Sudamérica, principalmente, a finales de los años 90. Muchas de estas personas llegaron para suplir el papel de cuidadoras que se había visto mermado por la incorporación de la mujer al mercado laboral. Otros muchos vinieron para cubrir la necesidad de mano de obra generada por el boom de la construcción.
Con la crisis económica de 2008, hubo un repunte de población venida de Provincias limítrofes que mantenían sus orígenes en el pueblo y, afectados por los desahucios y la alta tasa de paro, pensaron que en el pueblo podrían encontrar la salida.
En los últimos años, muchas de estas familias regresaron a su lugar de origen. En los pueblos tenían la casa barata pero el mercado laboral seguía cerrado a sectores primarios y bastante limitado.
Es por eso que el escenario sobre el que se mueve una Trabajadora Social de pueblo actualmente está enmarcado en una sociedad altamente vulnerable; bien sea por edad, por falta de recursos económicos, por escasez de recursos de protección social o por la dificultad de acceso a los nuevos mercados laborales.

Y esta realidad, bajo la amenaza de una nueva crisis social y económica derivada del Covid19 y el Estado de Alarma, expone potencialmente a estos pequeños territorios; por lo que la labor de las Trabajadoras Sociales y los Equipos de Servicios Sociales se vuelve esencial y necesario como plan de choque Social frente a la llamada “nueva normalidad”.

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Un nuevo comienzo…

Después de más de 10 años de Trabajadora Social en pequeños pueblos del entorno rural de Castilla-La Mancha, me ánimo a iniciar esta experiencia con el objetivo de dar a conocer las ventajas y desventajas (que también las hay) del trabajo que desarrollo de forma privilegiada en este entorno tan particular y cercano a la población.

Pero para poder realizar este trabajo, considero que es fundamental el autocuidado de las y los profesionales por lo que dedicaré un apartado muy especial al mismo.

Confío que me acompañeis en esta nueva aventura.