Trabajo Social

Trabajo Social en esencia

Ya está en marcha el próximo Congreso Estatal e Iberoamericano de Trabajo Social que por primera vez en su historia se celebrará en Castilla-La Mancha, concretamente en Ciudad Real, en Mayo de 2022.

“Trabajo Social en esencia. Cambiar para avanzar, crear para crecer”.

Tanto el lema como el cartel son por sí sólos una declaración de intenciones. A lo largo de la historia del Trabajo Social en nuestro país, los Congresos no sólo han sido un punto de encuentro, sino que han supuesto también un punto de inflexión al crear espacios para reflexionar, debatir y avanzar en nuestra profesión.

Un Congreso después de una pandemia es una apuesta arriesgada, pero sin duda una gran oportunidad para revisarnos, reubicarnos, recomponernos y continuar poniendo en valor nuestra profesión, ofreciéndonos incluso lugares comunes desde los que continuar avanzando.

Pero un Congreso presencial sin duda es la gran oportunidad para reencontrarnos.

Dos complicados años en los que, como dice Vetusta Morla en su canción Los días raros: “el futuro se vistió con el traje nuevo del emperador”.

Después del miedo, la incertidumbre, la sobrecarga, la escasez de medios para dar respuestas a las nuevas necesidades sociales que la pandemia ha generado; sentir que la vida continúa abriéndose camino y tener la oportunidad de reencontrarte y, por qué no, abrazar a quienes se han visto desbordados igual que tú, a quienes sienten está profesión como tú la sientes, a quienes a pesar de las dificultades, el agotamiento y la sobrecarga, los miedos y las incertidumbres, cada día, (al igual que tú), siguen levantándose con la ilusión y la esperanza de transformar realidades, de crear esperanzas, de trabajar por una sociedad más igualitaria, más justa, más solidaria y más sostenible; me parecen ya por sí solas suficientes razones de peso para no perdérselo.

Desde que el Primer Congreso se celebrara en Barcelona en 1968, nunca antes se había celebrado en Castilla-La Mancha, mi región.

El Congreso girará en torno a tres conceptos claves para nuestra profesión: la ética y la deontología como pilar en la intervención; el trabajo social como motor de cambio en la generación de entornos sostenibles y libres de desigualdad, y la importancia de generar conocimiento desde la práctica profesional.

El Trabajo Social rural tendrá también su espacio dentro del Congreso.

Trabajo Social rural predominantemente en una región como Castilla-La Mancha. Será el momento de ponerlo en valor y reconocerlo como oportunidad para regresar al Trabajo Social más comunitario desde el que generar entornos sociales acogedores y revertir un modelo de sociedad obsoleto e insostenible.

Pero me quiero centrar en uno de los ejes principales del Congreso: “generar conocimiento desde la práctica profesional“.

Este eje pone el foco de la profesión directamente en tí y en mí, en todas y todos nosotros. En cómo transformamos realidades desde el mejor laboratorio que pueda existir: la calle.

Por propia experiencia, sé que no es fácil sentarse y escribir. La escasez de tiempo, la falta de costumbre, los miedos y las inseguridades hacen que se quiebren las ganas de hablar sobre cómo tú haces Trabajo Social. Sobre cómo validas en la propia realidad, cada técnica, cada modelo, cada herramienta social.

Las trabajadoras sociales transformamos realidades. En ocasiones con auténtica valentía y escasos recursos tangibles.

Somos las científicas de la realidad social. Y sin embargo nuestros mejores conocimientos, nuestras mejores prácticas qué bien podrían aportar teoría y conocimiento al resto de la profesión; se pierden porque no se escriben.

Tú que me lees, a veces no te identificas con esos libros e investigaciones de profesionales que, aun teniendo un gran currículum y sabiendo de muchas cosas, te preguntas cuánto han pisado la calle. Cuándo fue la última vez que agarraron una mano para acompañarla en su cruda realidad. Cuántas veces se han visto sobrepasados ante realidades personales y sociales, llegando a llorar de rabia e impotencia, respirando y volviéndose a poner en pie para continuar luchando por cambiarlas.

El mejor laboratorio es la calle, el fango, la realidad actual.

Por eso tienes hasta el 15 de octubre para mandar tus comunicaciones, tus buenas prácticas, tus relatos, tu visión sobre qué es el Trabajo Social, cómo lo hacemos, cómo lo podemos hacer, los retos, las dificultades y los dilemas a los que nos enfrentamos en el día a día.

El Congreso es para tí. El Congreso es para nosotras. No solo para que vayas a escuchar a grandes profesionales con amplia experiencia y conocimientos. El Congreso también es para que tú me cuentes qué haces que te funciona tan bien y que podría ayudar a tanta otra gente a transformar realidades.

Y el Congreso no sólo son las grandes ponencias. Tan bien son las conversaciones de pasillo, en los cafés y en las cervezas.

Cuando recuerdo el Congreso, me veo a mí misma con las orejas y los ojos abiertos de par en par. Cada conversación, cada compañera y compañero con quién hablabas… De todas aprendías algo. La cabeza echaba humo; no paraba de generar dudas, de generar ideas, de generar más ganas de Trabajo Social.

Sinceramente, cuando recuerdo el Congreso, me pregunto por qué no habrá uno todos los años. Qué manera de oxigenarte!

Por eso quería animarte a participar. No te lo puedes perder. Ahora no. Ahora lo necesitas. Necesitas volver a la esencia. A recordar por qué elegiste este camino de rosas y espinas.

Aprovecha la inscripción anticipada, que se acaba el 15 de Noviembre de 2021, para que te salga más económico. Puedes hacerla directamente aquí en la web del Congreso: Web del XIV Congreso Estatal y II Iberoamericano 2022

Muchas cosas más podría contaros para animaros a participar y que no os lo perdáis; pero recordé que tenía escrito un post en mi antiguo blog Cuidando al trabajador social en el que podía transmitiros qué supone asistir a este Congreso.

Entonces acababa de terminar el XIII Congreso Estatal y I Iberoamericano que se celebró en Mérida y ya entonces me arrepentí de haberme perdido los anteriores.

Os transcribo aquí lo que escribí entonces. Nada mejor para entender de lo que estoy hablando que leer estas líneas recién acabado el Congreso anterior y con las emociones a flor de piel.

“Asistir al XIII Congreso Estatal y I Iberoamericano de Trabajo Social, es sin duda una de las experiencias más enriquecedoras que haya podido vivir durante mi vida profesional.
Tres intensos días en los que hemos conocido interesantes experiencias y proyectos de intervención social traidos de todas partes del país e iberoamérica, y donde durante horas y horas hemos hablado sin parar de Trabajo Social surgiendo interesantes ideas y sinergias profesionales que sin duda marcarán nuestros caminos presentes y futuros.
Si bien, y tras pelearme con mi cuaderno de notas e ideas, he decidido que yo no voy a hacer un post teórico sobre el Congreso.
Convencida de que el Consejo editará un interesante libro donde podreis consultar las principales ponencias y comunicaciones donde se desarrollen los proyectos de las y los compañeras y compañeros que durante estos días hemos tenido la suerte de conocer de primera mano; no seré yo quien os quite el placer de descubrirlos y generar vuestra propia reflexión sobre los mismos.
Será también interesante la visión que de los mismos puedan dar otras compañeras y compañeros a través de redes y blogs; por lo que os animo a daros una vuelta por la BlogoTSfera donde podeis encontrar incluso crónicas diarias del Congreso. (https://www.cgtrabajosocial.es/blogotsfera)

Dos días después de la clausura, una vez se ha regresado a casa y la maleta está practicamente deshecha; los recuerdos y sensaciones sobre el Congreso se agolpan en la cabeza, y es buen momento para sentarse y reflexionar sobre todo lo que estos encuentros pueden aportarnos como profesionales.
Vaya por delante mi reconocimiento y agradecimiento al Consejo General y al Colegio de Trabajadores Sociales de Badajoz por el magnífico trabajo realizado, reconociendo de una manera especial la labor de las y los voluntarios, que han aguantado con total entereza y ánimo las interminables jornadas y algún que otro enfado desafortunado.
Valorando el esfuerzo e interés de todas y todos los compañeros que se han tomado el trabajo de realizar una comunicación y valientemente presentarla durante el congreso; me gustaría abrir el debate sobre la extensión del programa de comunicaciones que hemos tenido durante el congreso. Un programa extenso que, si bien daba la oportunidad de conocer tantos y tantos proyectos y experiencias, se convertía en una aténtica pesadilla a la hora de elegir la comunicación a la que asistir, pues entiendo que, debido al elevado número de comunicaciones, se optó por agruparlas por áreas de interés y presentarlas en diferentes aulas y auditorios con diversas capacidades de aforo. Esto ha originado que coincidieran en tiempo comunicaciones que podían resultarte de interés pero que se ubicaban en aulas diferentes y no siempre cercanas en el espacio; y que aulas con menor aforo acogieran las comunicaciones que despertaban mayor interés entre los asistentes por lo que se sobrepasaba el aforo, y si no andabas espabilada te quedabas fuera.
Resultaba curioso ver a los y las congresistas corriendo de un lado a otro del Palacio de Congresos de Mérida intentando llegar a una y otra comunicación. Y de ahí que reconozca la infinita paciencia de voluntarios y voluntarias que han tenido que aguantarnos a los que no comprendíamos que después de realizar el esfuerzo de afrontar la distancia, el tiempo y el coste, nos quedaramos fuera por “falta de aforo”.
Como aportación constructiva, quizás resulte interesante reflexionar para el próximo congreso si es más conveniente optar por un programa de comunicaciones más limitado pero más accesible aumentando a su vez los tiempos de exposición, permitiendo así a los ponentes desarrollar de una manera más efectiva su comunicación.

Si bien, independientemente de estas aportaciones, destacar la maravillosa ponencia de Teresa Matus, la cual brindó una brillante y concisa exposición de ideas que llevó a levantar al auditorio tras insistir en la necesidad de continuar innovando en el Trabajo Social, pero reconociendo los puntos ciegos, convirtiéndonos en “la caja negra” de la intervención; avanzando hacia el futuro pero sin olvidar de dónde venimos.


Asimismo, agradecer la participación e interés sobre el taller en el que participé junto a los compañeros de la BlogoTSfera del Consejo General del Trabajo Social. A pesar de mis resistencias y mi pánico escénico, me alegra haber participado en este taller y así, no solo desvirtualizarme a mí misma hacia los lectores presentes, sino a su vez desvirtualizar a los y las compis de tan selecto grupo.
Mucho se ha hablado en este congreso de la aplicación de las TIC al Trabajo Social, por lo que me enorgullece poder formar parte de un proyecto en el que a través de las TIC, contribuimos a la visibilización y la difusión del Trabajo Social.

Ahora mismo creo que me podría pasar post y post hablando sobre todas las aportaciones teóricas que me llevo; las ganas de aplicar mucho de lo aprendido en mi lugar de trabajo; todo lo que aún me queda por leer y leer sobre las recomendaciones de compañeras; investigaciones que quisiera iniciar motivada por algunas comunicaciones; y la de proyectos de emprendimento social que se me han ocurrido durante estos días…
Quizás, finalmente me decida a hablaros de todo ello.
Si bien, en este post me gustaría insistir en lo positivo que resulta asistir a los congresos profesionales. Poder contar con este tipo de espacios donde respirar durante tantas y tantas horas el amor por nuestra profesión. Motivarte, empoderarte, cargarte las pilas y sentir que, sin duda, las y los Trabajadores Sociales estamos hechos de una pasta especial.
Sentir que no estamos solos, que hay miles de personas que, como nosotros, cree en otro tipo de sociedad; cree en la lucha política por la igualdad; en una democracia soberana donde el PIB se mida según el índice de felicidad y compromiso ético de su ciudadanía; donde seamos capaces de trabajar interconectados e interrelacionados; donde el Trabajo Social se convierta en el motor del cambio hacia sociedades donde impere la justicia social y sus ciudadanos sean ciudadanos libres; una sociedad sin fronteras.
Ser capaces de, como Cristian Felber, ponernos boca abajo y del revés; dejar de mirarnos el ombligo (como decía Fantova), y ver que existen muchas maneras de ser Trabajador Social y de ejercitar el Trabajo Social. Habrá muchos otros post sobre el emprendimiento en Trabajo Social y sobre los y las valientes que están trabajando tan duro por crear su “marca personal” y demostrar que no hay una sola forma de hacer Trabajo Social.
Una de las mejores experiencias que me llevo del Congreso, es haber sido capaz de abrir mi mente a nuevas formas de ejercer la profesión. Después de tantos años en la administración pública trabajando en servicios sociales de atención primaria; me alegra haber conocido a tantos emprendedores del Trabajo Social, y haber comprendido que es importante también generar y contribuir a la construcción de empresas que generen un impacto social.
Porque ya lo señalaba Teresa Matus en la ponencia inagural del Congreso: “Nadie va a confiar en nuestra capacidad para transformar el mundo, si no somos capaces de transformarnos a nosotros mismos”.

Por tanto, del XIII Congreso Estatal y I Iberoamericano de Trabajo Social me llevo los cristales de colores para poder ser capaz de mirar la realidad, el presente y el futuro, con los diferentes cristales, desde diferentes ángulos, pudiendo así transformarme, y contribuir de forma real y creativa a una nueva construcción social.”

servicios sociales, Trabajo Social

Trabajadora Social de Pueblo frente a la Emergencia Covid 19

Fuente: Pexels

Eran los primeros días del Estado de Alarma. De esas mañanas en las que aún se mantenía el caos ante el reciente confinamiento y la nueva situación laboral que se nos planteaba a los Servicios Sociales de Atención Primaria.
Mientras hablaba con mi hermano sobre la situación actual, de repente me preguntó entre intrigado e incrédulo: “¿pero que puedes hacer tu ahora? ¿Porqué sigues trabajando, es que podéis hacer algo ante la emergencia?
Respiré. Y conté: uno, dos, tres…
Entendía su pregunta. Y su percepción sobre el concepto de intervención en emergencias.
En mi familia, bromeamos a menudo con eso de que nuestro negocio familiar es un servicio de Bomberos.
Mi padre, mis dos hermanos, mi tío, mis primos, mi marido… Todos ellos bomberos.
Incluso yo llegué a plantearme esa carrera profesional. No solo porque lo hubiera mamado desde pequeñita, sino porque me atraía la idea de romper la enorme brecha de género que existe en la profesión.
Pero mi culo pesó más que mis motivaciones…
Es admirable el esfuerzo y la capacidad que tienen todos aquellos y aquellas (que por suerte ya las hay) que preparan una oposición a Bomberos. Pocas personas saben la preparación física y teórica que que conlleva. Yo nunca tuve esa capacidad de esfuerzo.
Pero a día de hoy tengo claro que mi vocación era hacia la ayuda y la intervención en emergencias por todo lo que siempre viví en casa.

Y es aquí donde retomo mi conversación con mi querido hermanito.
Tras respirar y contar 1,2,3, me di cuenta que nunca le había explicado bien la relación entre su trabajo y el mío.
No todo nuestro trabajo está planificado, sino que nos enfrentamos a emergencias sociales individuales y familiares la mayor parte de los días.
Que una persona haya perdido su trabajo, tenga que pagar el alquiler para que no lo echen de su casa y dar de comer a sus hijas, no te parece suficiente emergencia? Buscar una vivienda a una familia desahuciada, o un recurso alternativo a una persona mayor sin familiares en situación de dependencia sobrevenida, o a una mujer maltratada…
Está claro que podemos trabajar la inserción laboral,  la capacitación profesional, trabajar las competencias personales, mediar sobre el precio de la vivienda, detectar situaciones de violencia y trabajar su prevención, así como intervenir sobre los factores que generan el aumento de situaciones de exlcusión social…
Pero resolver emergencias individuales y familiares forma parte de nuestro trabajo diario.
Por ello hay que poner en valor nuestra capacidad de respuesta rápida.
Pero en aquellos primeros días de la Emergencia por Covid19, muchas de nosotras tuvimos dudas sobre nuestra capacidad de reacción y nuestras funciones sobre la emergencia.
Mucho reflexionamos aquellos primeros días sobre la necesidad de que existiera un grupo de intervención en emergencias de profesionales del Trabajo Social incluido en el Plan Territorial de Emergencia de Castilla-La Mancha (el PLATECAM).
Tristemente es algo en lo que se lleva trabajando desde hace años desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de CLM sin haber llegado a un acuerdo con el Gobierno regional para su puesta en funcionamiento.
Quizás esa conversación con mi hermano me ayudó a centrarme y recordarme a mí misma cual era mi papel en esta crisis.

Así que tras mi “1,2,3, respira Carolina”, le dije:
Las Trabajadoras Sociales estamos gestionando la emergencia con las familias.
Ahora nuestro trabajo se está centrando en conocer la situación en la que se encuentra cada pueblo. Estamos contactando con todas aquellas personas que conocemos y tienen servicios de apoyo para saber qué tal se encuentran, tranquilizarles, informarles sobre la situación y las medidas de protección y reducir así la ansiedad y el miedo frente a esta amenaza.
Estamos reorganizando y orientando los servicios, así como realizando supervisiones de apoyo a las trabajadoras de los mismos. Organizando y trabajando por conseguir material de autoprotección para estas trabajadoras y las de centros sociosanitarios.
Ahora toca saber cómo están las familias, qué necesidades se les presentan derivadas del confinamiento. Reducir su estrés y gestionar de forma urgente las ayudas que sean necesarias para cubrir principalmente sus necesidades básicas de alimentación.
Necesitamos coordinar con otras entidades del tercer sector todas estas intervenciones. Y comenzar a prepararnos porque pronto atenderemos a personas que van a atravesar un duelo con riesgo a cronificarse debido a las características con las que se está produciendo por el covid19.
Estamos para apoyar los grupos de voluntarios de apoyo que se están organizando de manera informal a través de las redes vecinales. Nos apoyaremos en ellos para atender a toda la población mayor que vive sola y precisa de ayuda.
Estamos incluso asegurando que las personas mayores no se queden incomunicadas. Ha habido compañeros que junto a comida y medicinas, han proporcionado teléfonos, butano, mascarillas y enseres básicos.
La crisis sanitaria no tardará en provocar una Crisis Social, y nuestro trabajo ahora es frenar y reducir el impacto de la misma.

Mi hermano, que había estado callado todo ese tiempo, titubeo antes de decir: “pues sí, parece que tenéis un papel fundamental en la intervención de la emergencia“…