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¿Se puede aprobar una oposición de Trabajo Social?

El creciminiento de empleo en el ámbito de la protección social y especificamente, en lo referido a los Servicios Sociales y el Trabajo Social, crecerá exponencialmente en los próximos años, derivados de los nuevos fondos europeos Next Generation de la Unión Europea y de los planes de Recuperación estatales y autonómicos para hacer frente a la actual crisis social que estamos viviendo.

Si bien, la necesidad de aumentar plantillas en los sistemas públicos de servicios sociales, era evidente ya anteriormente a la crisis originada por la COVID19.

Una alta tasa de interinidad y una baja ratio profesional, estaba originando una deficiente atención a la población, que la situación actual no ha hecho sino evidenciar, situando al sistema al borde del colapso.

Todo ello, unido a la presión llegada desde Europa para la estabilización de los recursos humanos en las administraciones públicas, está originando la publicación de diferentes ofertas de empleo público, aumentando las personas que cada día se lanzan a la aventura de las oposiciones.

Por todo ello, me apetecía poder ofreceros la experiencia de una compañera y trabajadora social de pueblos, que acaba de aprobar una oposición en la administración regional de Castilla La-Mancha para que podais; no solo ver que sí se puede alcanzar, sino que conozcais las luces y las sombras a las que os vais a enfrentar en esta carrera de fondo que supone una oposición a la administración.

Veronica Palacios Herranz actualmente es Trabajadora Social de la Junta de Comunidades de Castilla La-Mancha en el Programa Regional de Acción Social, en la provincia de Cuenca. Si bien, en los próximos días se publicará su nuevo destino, esta vez ya como funcionaria de carrera de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Agradecer su participación en la entrevista, y desearle que continúe desarrollando su labor profesional con tanta energía y entusiasmo como la desarrolla a día de hoy.

Os traslado la entrevista que he tenido el placer de hacer a la compañera:

– Verónica, ¿Tu experiencia profesional se inició directamente en administración pública o eres de aquellas intrépidas que han pasado por pequeñas entidades del tercer sector?

Mi primera experiencia como trabajadora social se inició en la administración pública, concretamente en la JCCM, cuando crearon las plazas de área en el año 2007 y me llamarón de la bolsa de empleo. Para entonces tenía 27 años y anteriormente hice un poco de todo…trabajé en una ludoteca, en un comedor escolar, de supervisora en una residencia de mayores…pero nunca había ejercido la profesión como tal.

-¿Cual fue tu primera oposición y cómo la recuerdas?

Ufff tengo que hacer memoria…..mi andadura en el mundo opositor comenzó en Madrid allá por el año 2002. Ahí comencé, estudiando para una OPE que convocó el Ayto. Estaba perdida y no tenía ni idea de cómo meterle mano al asunto así que me apunté a una academia en Madrid y un día a la semana allí que me presentaba para asistir a las clases. La recuerdo con algo de ingenuidad la verdad, no sabía en qué mundo me metía! Iba tan convencida de que aprobaría el primer examen y me quedaría en bolsa, jajaja, pero no fue así. Si bien es cierto que me sirvió de empujón para continuar estudiando. Así que comencé a estudiar para las opos de la JCCM.

¿Cuando iniciaste tu andadura como trabajadora social de pueblos?

Como ya señalaba anteriormente, comencé a trabajar para la JCCM como funcionaria interina en una plaza de área donde mis funciones eran exclusivamente valorar casos de dependencia. Así que me recorría todos los pueblos que integraban el Área de Servicios Sociales para tal cometido.  Posteriormente, a partir de 2013, comenzó mi andadura en PRAS propiamente dicho. Primero un par de suplencias en un Servicio Social de Base en una Comarca de Teruel y ya desde noviembre de 2015 en el PRAS de Beteta, donde continuo en la actualidad hasta que publiquen la adjudicación de destinos…..

 ¿Cual es el momento o el hito de tu historia que te hace plantearte ser opositora?

Pues la verdad que me deje llevar un poco por personas mayores que yo que trabajaban en la Administración y me decían que merecía la pena opositar, que las salidas laborales de la profesión fuera de la Administración no eran muy buenas…bla, bla, bla…. y como al terminar la carrera y el postgrado que hice después estaba perdida y no veía que hubiera muchas oportunidades de encontrar un empleo como trabajadora social a corto-medio plazo pues ahí que empecé con las de Madrid, a la vez que trabajaba en cosillas que me iban saliendo. Y en todo este proceso, el momento en que ya tuve claro que quería terminar sacando una plaza en la Administración fue una vez que me llamaron de la bolsa y empecé de interina…ahí ya la cosa me la empecé a plantear más en serio.

– ¿Cuántos años has estado de interina? ¿Cuántos de trabajadora social de pueblos?

De interina llevo un total de diez años. Todos ellos en entorno rural.

– ¿Y cuánto tiempo puedes haber llegado a dedicar a la oposición?

En años, habré invertido aproximadamente cinco años de mi vida a tal cometido. Respecto a los procesos aprobados/suspendidos, han sido dos los que tomé enserio, el proceso del 2009? (ya no recuerdo si fue 2009 o 2010) el cual aprobé sin plaza, quedándome a las puertas, y este último el cual ha tenido final feliz. Respecto a la opo de Madrid no pasé el primer examen.

– ¿Cómo nos describirías el peor momento de todo este proceso?

Para mí, y supongo que para la mayoría de las personas que deciden opositar, algo que me afectaba mucho era cada vez que se me venía a la cabeza la idea de no acabar sacando una plaza con todo el tiempo y sacrificio que estaba invirtiendo en estudiar. Sobre todo en éste último proceso, en el que ya me planteaba seriamente que si no acababa bien no iba a invertir más tiempo en estudiar una oposición. Creo que es importante saber gestionar este aspecto concreto. Si tú te preparas muy bien un examen de una asignatura cualquiera que estés cursando en el nivel que sea, sabes que existen altas probabilidades de aprobar e incluso sacar un buen resultado, pero en el mundo opositor esto no siempre es así y puede llegar a frustrar mucho y que acabes tirando la toalla. Hay tanto factores y condicionantes que pueden influir, tanto internos como externos a uno mismo, que si bien hay que intentar mantener firme la motivación y la creencia de que se puede, por otro lado no hay que perder de vista este aspecto y contar con que existe la posibilidad real de que las expectativas y resultados no acaben siendo equilibrados. Pero bueno, ánimo a todas/os opositoras/es!! que al final quien la sigue…la consigue!!!!

– ¿Cómo crees que este proceso afectó a tu salud?

Física?. Mental?. Ámbas? Jajaja…..La verdad que al final acaba desgastando a ambos niveles por muy bien que trates de gestionarlo. Mentalmente absorbe mucha energía por la dedicación que hay que invertir, sobre todo cuando ya estás muy metida en el meollo según vas superando exámenes, que por otro lado eso te va motivando, y físicamente mi cuello y espalda han acabado resentidos….ya llevo unos cuantos euros en fisioterapia, jajajaaja….

– ¿Hablarías de renuncias personales y familiares durante el proceso?

Siiiiii, en mi caso totalmente. Muchos hobbies aparcados que para mí son vitales y…..familiares? Preguntar a mis peques y pareja que también han tenido que sufrirlo…..Muchas gracias familia y perdonarme las molestias de verdad!!!! Pues al final es algo que he elegido yo y que evidentemente de alguna manera acaba afectando a tu entorno.

– ¿Puedes llegar a hacer un cálculo económico solo del último proceso al que te has presentado?

Pues echando cuentas calculo unos 2.000 euros aproximadamente.

– ¿Crees que los procesos miden de forma justa la capacidad de las profesionales? Que cambiarias?

Uff… terreno arduo sin duda. En primer lugar creo que hay que tener en cuenta que es un proceso al que se presentan cientos de personas para no demasiadas plazas y no debe ser tarea sencilla evaluar tal cometido y que acabe siendo justo. Es lo que comentaba antes, puedes haber estudiado muchísimo, tanto que merezcas que una plaza sea tuya y que finalmente esto no ocurra, bien porque apruebas y te quedas fuera o por el motivo que sea. Y sin embargo otra persona estudiando bastante menos o haciendo una selección de temas tiene la suerte de que “suene la flauta” y haga una exposición brillante que le lleve sacar una plaza. En este sentido se pude decir que es como una lotería. Ahora bien, si en mis manos estuviera cambiar algo del proceso en cuestión, tengo claro que obviaría la lectura de temas ante el tribunal, incluso puede que hasta eliminara el segundo examen, total ya hay un test lo suficientemente complejo que conlleva que lleves los temas muy bien estudiados si quieres sacarlo. Por tanto, considero que sería más relevante y justo, si de medir la capacidad se refiere, poder defender el tercer examen, caso práctico, ante el tribunal y que no se corrija a puerta cerrada.

 – ¿Crees que los temarios y lo que se estudia se ajusta al trabajo desempeñado?

Considero que el temario actual te permite tener una especie de bagaje general de muchos aspectos que son interesantes conocer por parte de una profesión como la nuestra. Ahora bien, si me preguntas si se ajusta al trabajo desempeñado; ahí ya tengo mis dudas. Es un temario muy amplio, con mucha normativa tanto autonómica como estatal, y no sé hasta qué punto es necesario disponer de tales conocimientos tan profundos para nuestro quehacer profesional, la mayoría en zonas PRAS. En mi caso, echo de menos que el temario no profundice apenas en aspectos prácticos relativos a estrategias de intervención con personas y/o familias adaptadas al contexto actual, gestión emocional del sufrimiento humano que vemos continuamente y para lo que, en muchas ocasiones, no estamos preparados. El trabajo social es una profesión eminentemente práctica y considero, desde mi humilde opinión, que el temario no termina de prepararte para tal cometido.

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> Por tu experiencia, qué recomiendas: ¿preparación por libre, con academia o a través de un preparador personal?

Cualquiera de las opciones podría ser válida, pero también depende de la situación personal de cada uno. En mi caso, dadas mis circunstancias familiares y laborales me decanté por un preparador que me marcara un ritmo y ayudara a establecer una rutina, pues de lo contrario no sé si me hubiera podido organizar bien. Además, el hecho de tener que desembolsar una cantidad económica mensual también ayuda a que te obligues y lo tomes enserio. A mí me ha funcionado, con lo que considero que un/a preparador/a es una buena opción, sobre todo si el tiempo de que dispones es muy ajustado.

> ¿Sistema de vueltas o sistema de arrastre de temas?

Arrastre de temas, sin duda.

> ¿Preparaste por examen, o ibas preparando todos los exámenes a la vez?

En el proceso de 2010 los primeros meses estaba totalmente centrada en el primer examen exclusivamente y creo que es un error. En este último proceso, y tras hablarlo con la persona que elegí para prepararme, la metodología de estudio cambió por completo. En el periodo de un año, concretamente de marzo de 2018 a marzo de 2019, me dediqué a preparar todos los resúmenes, sin pensar apenas en el tipo test. La preparadora me los iba supervisando y cuando finalizó ese periodo, aparqué los resúmenes y ya me centré exclusivamente en el test. Fue genial ver todo el bagaje que ya tenía adquirido con la preparación del segundo examen. Tenía un poco de miedo de pensar que luego fuera muy justa de tiempo para el test pero nada de eso. Vamos, que todo el tiempo invertido en preparar los temas para el segundo examen tuvo su efecto positivo para luego centrarte en el primero. Y además con la tranquilidad de saber que ya estaban todos los resúmenes preparados.

> Si tuvieras que volver a empezar, ¿qué harías diferente o no harías en la preparación o en el proceso?

Yo creo que mantendría alguno de los hobbies para desconectar la mente. Sobre todo entre el segundo y el tercer examen que estás tan metida en la oposición que es fácil entrar como en una especie de obsesión, como si ya no hubiera más vida que estudiar. Hasta el punto de qué aunque estés al borde del agotamiento, y ya no te cunda más ese día el estudio, sigues ahí sentada en tu silla en lugar de salir y darte un paseo, por ejemplo. Es un error entrar en esa espiral que al final acabas pagando en forma de ansiedad y mal humor!!

> Por último, algún consejillo o animo extra:

Pues mucho ánimo de verdad, que SE PUEDE!!!!. Es fundamental la disciplina, pero no me refiero a una disciplina militar en plan 8-10 horas diarias. Sino una disciplina en función de tus posibilidades y situación personal. Si al principio puedes sacar 8 horas semanales, por ejemplo, que sean rutinarias y de calidad. Y poco a poco se va cogiendo el hábito que es lo que al final considero que marca la diferencia. Según se van superando exámenes, la motivación también va subiendo. Y otra cosa, si estás trabajando y tienes opción, y te puedes permitir claro, de poder solicitar una excedencia, licencia, permiso…pues genial!! Yo así lo pude sobrellevar bastante mejor. Así que venga, a darle!!.

Importante también CREER EN UNO MISMO, PERSEVERANCIA, BUENA ALIMENTACIÓN Y TRATAR, EN LO POSIBLE, DE MANTENER UN HOBBIE O ACTIVIDAD QUE TE SIENTE BIEN. A POR TODAS!!!!

Agradecer a Verónica su colaboración y sus ánimos. He de confesar que de este trabajo una de las partes que más me motiva es la oportunidad, no solo de conocer a grandes profesionales de las que aprendo mucho todos los días; sino también de la cantidad de compañeras que acaban convirtiéndose en amigas. De nuevo felicitar a Vero y desearle lo mejor!!!

Tips para preparar y aprobar una oposición de Trabajo Social:

– Planifica: imprescindible elegir el proceso al que te vas a presentar, evaluar el tiempo personal real del que vas a disponer para prepararte, el temario que tendrás que interiorizar y el tiempo que tienes por delante hasta el inicio de exámenes.
– Academia, preparador o por libre: dependerá de si es la primera vez que preparas, si tienes el temario, tu disponibilidad de estudio y tus posibilidades económicas (estudiar una oposición supone una gran inversión económica).
– Sistema de estudio: arrastre. Te permite ir avanzando en temario a la par que vas repasando temas.
– Autocuidado: es imprescindible compaginar estudio y vida. De acuerdo que habrá que hacer sacrificios; pero el descanso es fundamental.
– Creer en uno mismo, alimentarse bien, descansar, desconectar, cuidarse y disfrutar de quien te quiere y, ante todo: tener claro que sí se puede!

Si quieres conocer cómo acceder a los procesos de empleo público de CLM puedes acceder a la siguiente web: https://empleopublico.castillalamancha.es/ofertas

Para iniciarte en este mundo o prepararte la oposición, no dejes de visitar las webs de:

Víctor Nieto

Damián Rojas Gómez

Rocío Damas

Social Planet

Integra Oposiciones

covid19, servicios sociales, Trabajo Social

Y los pueblos están abarrotaos de veraneantes

Lo de la España vaciada en tiempos de coronavirus resulta más que curioso.

Territorios en los que apenas el virus hizo acto de presencia en su primera ola (difícil se lo pusimos cuando teníamos pueblos en los que apenas nos quedaban cuatro abuelos); se ven ahora abarrotaos de veraneantes que llegan de todas partes de España buscando un entorno tranquilo y rural donde al menos poder mojarse los pies en un río.

La difícil situación económica, el miedo a confinamientos en hoteles, las propias restricciones en playas y la incertidumbre ante la situación de las mismas, ha ocasionado que un gran número de familias se lancen a las vacaciones de interior.

Si es normal por aquí ver cómo en el mes de Agosto los pueblos se repueblan llegando incluso a doblar la población habitual; este año la Covid 19 nos ha traído cientos de visitantes que pensaron que aquí podrían veranear con tranquilidad e incluso uir de algunas de las restricciones que les perseguían en las grandes ciudades.

Mientras que ediles y paisanos mostraban su desconfianza y temor porque los recién llegados trajeran algo más que maletas; con esperanza veían llegar coches los hosteleros y comerciantes de nuestros municipios. Quizás pudieran revertir la tendencia de los últimos años en los que se había vuelto a perder la costumbre de hacer turisteo en el pueblo, o incluso la de mandar a los chiquillos de vacaciones con los abuelos.

Semanas después, no sabría decir si el balance es tan positivo.

Si no fuera porque no tiene maldita gracia el tema; podría resultar hasta cómica la noticia aparecida en los últimos días entre los medios nacionales y regionales.

“El pueblo de España en el que hay más casos de Covid19 que habitantes”.

Y así de triste es la noticia y la realidad de nuestros pueblos.

Quizás quienes pensaron en venir no tuvieron en cuenta que aquí hay municipios que estamos a punto de cerrar por escasez de paisanos. Un brote y echamos el candado.

Y mira que yo soy la tipica que se pasa el mes de julio preguntando: “qué? Cómo vamos? Mucho movimiento? “.

Porque la vida en el pueblo en verano es más vida. Mis abuelitos reviven. Por unos meses se olvidan de todos sus males y de su soledad. Se centran en llenar la casa de comidas para sus hijos y nietas, y más de una parece que rejuveneciera.

Necesitamos que se mueva el comercio y la hostelería. Aquí los inviernos son muy duros.

Y por todo ello, merece la pena sufrir a los veraneantes. Sus interminables demandas. Sus tiempos. Sus preocupaciones… Son sus vacaciones y la trabajadora social y la secretaria del Ayuntamiento les tienen que resolver las cuestiones de las que no tienen tiempo de ocuparse el resto del año.

Sufrimos a los veraneantes andantes por carreteras y caminos.

“Chica!, por qué vas a 80 por una carretera de 90?. Acaso no ves que está medio Madrid de paseo mañanero. “

“No me fastidies; que han venido al pueblo a descansar y hacer ejercicio. Y tú como una loca por la carretera pitando para que se mantengan en el arcén.”

Pero todo eso… Merece la pena soportarlo porque el pueblo reviva. Las abuelas aguanten un poco más en casa y los chiquillos puedan disfrutar de una infancia como sólo se vive en el pueblo.

Pero este año es diferente. A pesar de la necesidad económica y las dificultades sociales que están surgiendo; preferiría que se hubieran ido a la playa.

No tiene mucho sentido. Playas vacías y pueblos hasta la bandera. Los Ayuntamientos han actuado con responsabilidad anulando sus fiestas patronales y cerrando las piscinas municipales, por miedo a los brotes. En los servicios municipales hemos continuado trabajando con toda precaución tal y como se ha de hacer si te encuentras en medio de una pandemia.

Pero es salir de la puerta del centro y pensar que algo no cuadra. Bares, terrazas, calles, tiendas, ríos, los bancos de la plaza… Todo está lleno. Los veraneantes colapsan el pueblo hayá donde vayas.

Diré que en algunos municipios se ven los coches pero no se les ve fuera de casa. En otros simplemente da miedo. Mucha gente siguiendo las medidas de precaución, pero muchos otros pasando olímpicamente de todo. A veces tengo la impresión que hay quien piensa que aquí seguimos poniéndonos la boina a rosca, porque actúan como si en el pueblo no hubiera normas. Y ahora deben de creer también que tenemos un escudo transparente contra las pandemias… Dan ganas de cerrar el chiringuito e irte a la playa. No debe quedar nadie por allí.

Así que acabamos agosto con brotes en nuestros pueblos. Insisto que la diferencia es que hablamos de pueblos que en ocasiones no superan los 50 habitantes.

Acabamos Agosto con pueblos confinados. Con la sombra de un Septiembre en el que puedan volver a sonar las campanas de la iglesia una, dos, tres veces… Quién habrá muerto ahora?

Porque aquí sí ponemos nombre a cada caso, a cada muerte. Aquí seguimos en mitad de una pandemia, aunque para algunos este haya sido un verano más.

Trabajo Social

De Tucanes y Trabajadoras Sociales de lo rural

Con permiso del autor, me tomo la confianza de titular esta entrada personalizando el título de su primer libro “De Gallegos, Tucanes y Trabajadores Sociales“.

Ahora que el compañero Alejandro R. Robledillo acaba de publicar su primera novela “Madrid 2043” (digo la primera porque me da en la nariz que no será la última), y la tengo calentita en la mesita a punto de empezar a devorarla; me apetecía compartir mis impresiones sobre su primer libro que tanto me emocionó y, que me atrevería a decir, abrió una puerta a una nueva literatura del Trabajo Social en nuestro país.

Sirva a su vez esta entrada para abrir un nuevo espacio en mi web de recomendaciones de libros “sobre y para” el Trabajo Social como medio de difusión, no solo técnica sino también literaria, con el objetivo de visibilizar nuestra bonita profesión. (https://trabajadorasocialdepueblo.com/libros-y-lecturas-recomendadas/)

“Continuamente tengo que oír en conversaciones “trabajo social o trabajos sociales” como eso: trabajos en beneficio de la comunidad, e incluso me han preguntado cómo llevo eso de limpiar el culo a los viejos, porque la gente piensa que soy auxiliar de ayuda a domicilio, pero la verdad es que ya no me molesta. Poca gente sabe lo que es un Trabajador Social, y esa es la verdad. pero ¿para qué negarlo? también eso nos puede beneficiar en ciertas circunstancias y esa es la mejor habilidad que puede tener un trabajador social, saber usar a su favor el entorno en el que va a desenvolverse.” (“De Gallegos, Tucanes y Trabajadores Sociales, 2015:27).

Este libro guarda este y muchos otros textos y descripciones de nuestra profesión desde un entorno cercano y simplificado. De ahí el valor del mismo, al no estar escrito sólo para el gremio profesional, sino para el público en general.

Pero si he de hacer un reconocimiento a este libro, es sin duda a la capacidad del autor para engancharnos a la lectura y conseguir que lo devoremos desde la primera página. Quien se atreva a abrir un libro del compañero Robledillo, se emocionará y sorprenderá con los giros en las historias, avanzando de lo profesional, a lo personal y a lo cotidiano; y todo hilado con un magnifico sentido del humor. Porque si hemos de reconocer una potencialidad a exprimir entre el gremio y que bien nos puede ayudar a sobrevivir en el día a día; es la de aprender a tomarnos la vida con un puntillo de ironía, sarcasmo y buen humor

Pude leerlo tras la publicación y recuperarlo hace unos meses. He de reconocer que antes y ahora, mi marido asistió a la lectura interrumpiéndome en varias ocasiones para preguntarme “¿pero qué estas leyendo?”. Y es que libro en mano; tan pronto estaba riendo a carcajadas como llorando a moco tendido.

A lo largo de los años como trabajadora social en el entorno rural, son innumerables las anecdotas vividas. Son incontables las reuniones, o más bien diría; las post-reuniones (botellines/café en mano) con compañeras del gremio, en las que disfrutabamos comentando los momentos más divertidos y cómicos de nuestro día a día.

El inicio de todas nosotras acostumbraba a ser cómico. Un par de días de locura; desde que sonaba el teléfono para ofrecerte una plaza en una zona de la que (por lo general) no habías escuchado hablar en tu vida; revisar los kilómetros desde casa y entre pueblos, la lista de pros y contras, la búsqueda de recomendaciones sobre la plaza entre conocidas; para acabar firmando una mañana el contrato donde ponía que eras la nueva asistenta social de tal zona (sí, sí, os lo juro que en mi primer nombramiento como interina allá en 2006 ponía “asistenta social”). Y con la firma del contrato, alguien te hacía entrega de un maletín con tu nuevo ordenador. las llaves del coche oficial y un horario repleto de pueblos y teléfonos. Y ale; ¡a trabajar!

Y allá cada una con su historia. Lo general entre las experiencias, era esa imagen de una joven trabajadora social con toda la ilusión del mundo, horario en mano y pueblo por pueblo cual repartidor de butano repitiendo la misma presentación: “que soy la nueva trabajadora social”. ” Que sí, la nueva”. “No, la de la seguridad social, no. La nueva Trabajadora social”… “Que sí. Que eso. ¡Que soy la nueva asistenta social! “.

En tiempos de Covid se echan de menos esas “post-reuniones” por llamarlas de algún modo. Son cientos de anécdotas de todo tipo que he recogido a lo largo de estos años, propias e impropias. Y generalmente en esas charletas yo acostumbraba a sentenciar: “¡si es que algún día tendremos que escribir un libro! “

Y quizás por eso me encantó que cayera en mis manos el libro de Alejandro R. Robledillo.

A cada frase, pensaba que yo misma podría haber escrito cualquiera de aquellas anécdotas. A pesar de la distancia kilométrica que nos separa, no se me hace tan dispar su entorno de trabajo en Galicia del mío en Castilla-La Mancha.

Un ámbito rural, despoblado de personas pero lleno de vida y potencial. Con su propio idioma hasta me atrevería a decir; donde en ocasiones los paisanos del lugar se divierten en gastar más de una broma a los que allí aterrizamos como si de otro planeta viniéramos y que tan descolocados se nos ve. Quien no trabaja en entorno rural realmente no sabe la riqueza que se pierde. Aquí el estrés lo compesamos con un buen almuerzo entre pueblo y pueblo con vistas a la naturaleza pura. El aire que se respira. El ritmo. El saborear el café recién hecho en casa de la Úrsula, el Cándido o la Aurora…

La falta de medios y de recursos son el aspecto negativo, sin duda. Pero el trabajo en red estoy convencida que lo inventó una antigua “asistenta social de pueblos”. Aquí las cosas salen porque servicios sociales, salud, educación, el alcalde, hasta el cura y la vecina de la calle de arriba, lo dan todo para resolver las situaciones más complicadas.

Por ello, agradezco a Alejandro este libro. Se necesitaba. Para que desde su propia historia otras nos sintieramos tan reconocidas, y pudieramos respirar profundo la belleza de nuestro trabajo (no solo la dureza que acostumbramos a respirar).