Trabajo Social

De Tucanes y Trabajadoras Sociales de lo rural

Con permiso del autor, me tomo la confianza de titular esta entrada personalizando el título de su primer libro “De Gallegos, Tucanes y Trabajadores Sociales“.

Ahora que el compañero Alejandro R. Robledillo acaba de publicar su primera novela “Madrid 2043” (digo la primera porque me da en la nariz que no será la última), y la tengo calentita en la mesita a punto de empezar a devorarla; me apetecía compartir mis impresiones sobre su primer libro que tanto me emocionó y, que me atrevería a decir, abrió una puerta a una nueva literatura del Trabajo Social en nuestro país.

Sirva a su vez esta entrada para abrir un nuevo espacio en mi web de recomendaciones de libros “sobre y para” el Trabajo Social como medio de difusión, no solo técnica sino también literaria, con el objetivo de visibilizar nuestra bonita profesión. (https://trabajadorasocialdepueblo.com/libros-y-lecturas-recomendadas/)

“Continuamente tengo que oír en conversaciones “trabajo social o trabajos sociales” como eso: trabajos en beneficio de la comunidad, e incluso me han preguntado cómo llevo eso de limpiar el culo a los viejos, porque la gente piensa que soy auxiliar de ayuda a domicilio, pero la verdad es que ya no me molesta. Poca gente sabe lo que es un Trabajador Social, y esa es la verdad. pero ¿para qué negarlo? también eso nos puede beneficiar en ciertas circunstancias y esa es la mejor habilidad que puede tener un trabajador social, saber usar a su favor el entorno en el que va a desenvolverse.” (“De Gallegos, Tucanes y Trabajadores Sociales, 2015:27).

Este libro guarda este y muchos otros textos y descripciones de nuestra profesión desde un entorno cercano y simplificado. De ahí el valor del mismo, al no estar escrito sólo para el gremio profesional, sino para el público en general.

Pero si he de hacer un reconocimiento a este libro, es sin duda a la capacidad del autor para engancharnos a la lectura y conseguir que lo devoremos desde la primera página. Quien se atreva a abrir un libro del compañero Robledillo, se emocionará y sorprenderá con los giros en las historias, avanzando de lo profesional, a lo personal y a lo cotidiano; y todo hilado con un magnifico sentido del humor. Porque si hemos de reconocer una potencialidad a exprimir entre el gremio y que bien nos puede ayudar a sobrevivir en el día a día; es la de aprender a tomarnos la vida con un puntillo de ironía, sarcasmo y buen humor

Pude leerlo tras la publicación y recuperarlo hace unos meses. He de reconocer que antes y ahora, mi marido asistió a la lectura interrumpiéndome en varias ocasiones para preguntarme “¿pero qué estas leyendo?”. Y es que libro en mano; tan pronto estaba riendo a carcajadas como llorando a moco tendido.

A lo largo de los años como trabajadora social en el entorno rural, son innumerables las anecdotas vividas. Son incontables las reuniones, o más bien diría; las post-reuniones (botellines/café en mano) con compañeras del gremio, en las que disfrutabamos comentando los momentos más divertidos y cómicos de nuestro día a día.

El inicio de todas nosotras acostumbraba a ser cómico. Un par de días de locura; desde que sonaba el teléfono para ofrecerte una plaza en una zona de la que (por lo general) no habías escuchado hablar en tu vida; revisar los kilómetros desde casa y entre pueblos, la lista de pros y contras, la búsqueda de recomendaciones sobre la plaza entre conocidas; para acabar firmando una mañana el contrato donde ponía que eras la nueva asistenta social de tal zona (sí, sí, os lo juro que en mi primer nombramiento como interina allá en 2006 ponía “asistenta social”). Y con la firma del contrato, alguien te hacía entrega de un maletín con tu nuevo ordenador. las llaves del coche oficial y un horario repleto de pueblos y teléfonos. Y ale; ¡a trabajar!

Y allá cada una con su historia. Lo general entre las experiencias, era esa imagen de una joven trabajadora social con toda la ilusión del mundo, horario en mano y pueblo por pueblo cual repartidor de butano repitiendo la misma presentación: “que soy la nueva trabajadora social”. ” Que sí, la nueva”. “No, la de la seguridad social, no. La nueva Trabajadora social”… “Que sí. Que eso. ¡Que soy la nueva asistenta social! “.

En tiempos de Covid se echan de menos esas “post-reuniones” por llamarlas de algún modo. Son cientos de anécdotas de todo tipo que he recogido a lo largo de estos años, propias e impropias. Y generalmente en esas charletas yo acostumbraba a sentenciar: “¡si es que algún día tendremos que escribir un libro! “

Y quizás por eso me encantó que cayera en mis manos el libro de Alejandro R. Robledillo.

A cada frase, pensaba que yo misma podría haber escrito cualquiera de aquellas anécdotas. A pesar de la distancia kilométrica que nos separa, no se me hace tan dispar su entorno de trabajo en Galicia del mío en Castilla-La Mancha.

Un ámbito rural, despoblado de personas pero lleno de vida y potencial. Con su propio idioma hasta me atrevería a decir; donde en ocasiones los paisanos del lugar se divierten en gastar más de una broma a los que allí aterrizamos como si de otro planeta viniéramos y que tan descolocados se nos ve. Quien no trabaja en entorno rural realmente no sabe la riqueza que se pierde. Aquí el estrés lo compesamos con un buen almuerzo entre pueblo y pueblo con vistas a la naturaleza pura. El aire que se respira. El ritmo. El saborear el café recién hecho en casa de la Úrsula, el Cándido o la Aurora…

La falta de medios y de recursos son el aspecto negativo, sin duda. Pero el trabajo en red estoy convencida que lo inventó una antigua “asistenta social de pueblos”. Aquí las cosas salen porque servicios sociales, salud, educación, el alcalde, hasta el cura y la vecina de la calle de arriba, lo dan todo para resolver las situaciones más complicadas.

Por ello, agradezco a Alejandro este libro. Se necesitaba. Para que desde su propia historia otras nos sintieramos tan reconocidas, y pudieramos respirar profundo la belleza de nuestro trabajo (no solo la dureza que acostumbramos a respirar).

autocuidado, servicios sociales, Trabajo Social

Un nuevo comienzo…

Después de más de 10 años de Trabajadora Social en pequeños pueblos del entorno rural de Castilla-La Mancha, me ánimo a iniciar esta experiencia con el objetivo de dar a conocer las ventajas y desventajas (que también las hay) del trabajo que desarrollo de forma privilegiada en este entorno tan particular y cercano a la población.

Pero para poder realizar este trabajo, considero que es fundamental el autocuidado de las y los profesionales por lo que dedicaré un apartado muy especial al mismo.

Confío que me acompañeis en esta nueva aventura.